martes, 4 de mayo de 2010

Estrategias de atención y concentración: Lectura (unión de sílabas y dicción)

Ejercicio práctico de dicción en la lectura.

Tomado de....http://www.protocolo.org/social/conversar_hablar/la_diccion_como_hablar_de_forma_correcta.html(*)
*Solo para efectos de practica con estudaintes de EBR

Este trozo de poesía puede ser un excelente ejercicio de dicción. Tiene una entonación o consonancia muy fácil.

La vida es sueño.

La moral y filosofía de "La vida es sueño", así como la belleza de la versificación la hacen una obra fundamental de la literatura española.

Os presento a Segismundo, un personaje que no debéis olvidar.

Esta es una escena entre Segismundo, príncipe de Polonia, y Clotaldo, su viejo carcelero.

Final de la jornada segunda.

(Segismundo se ha dormido en el palacio de su padre, mediante un narcótico, y, en sueños, le trasladan de nuevo a la prisión donde ha transcurrido su infancia y juventud. Sólo ha vivido en la corte el espacio entre dos sueños, y su conducta en ese espacio ha sido bestial y loca).

Clotaldo.

¿Todo el día te has de estar
durmiendo?. ¿Desde que yo
al águila que voló
con tardo vuelo, seguí,
y te quedaste tú aquí
nunca has despertado?.

Segismundo.

No, ni aun ahora he despertado;
que según, Clotaldo, entiendo,
todavía estoy durmiendo;
y no estoy muy engañado;
lo que vi palpable y cierto,
lo que veo será incierto,
y no es mucho que rendido,
pues veo estando dormido,
que sueñe estando despierto.

Clotaldo.

Lo que soñaste me di.

Segismundo.

Supuesto que sueño fue,
no diré lo que soñé:
lo que vi, Clotaldo, sí.
Yo desperté, yo me vi
(¡qué crueldad tan lisonjera!)
en un lecho, que pudiera
con matices y colores,
ser el catre de las flores
que tejió la primavera.
Aquí mil nobles rendidos
a mis pies nombre me dieron
de su príncipe, y sirvieron
galas, joyas y vestidos.

La calma de mis sentidos
tú trocaste en alegría,
diciendo la dicha mía,
que, aunque estoy desta manera,
príncipe en Polonia era.

Clotaldo.

Buenas albricias tendría.

Segismundo.

No muy buenas; por traidor,
con pecho atrevido y fuerte
dos veces te daba muerte.

Clotaldo.

¿Para mí tanto rigor?.

Segismundo.

De todos era señor,
y de todos me vengaba;
sólo a una mujer amaba...
que fue verdad, creo yo,
en que todo se acabó,
y esto sólo no se acaba.

Clotaldo.

Enternecido se ha ido
el rey de haberle escuchado.
Como habíamos hablado
de aquella águila, dormido,
tu sueño imperios han sido,
mas en sueños fuera bien
honrar entonces a quien
te crió en tantos empeños,
Segismundo, que aún en sueños
no se pierde el hacer bien.

Segismundo.

Es verdad, pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos;
y sí haremos, pues tratamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es hasta despertar.

Sueña el rey que es rey,
y vive con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe;
y en cenizas le convierte
la muerte ¡desdicha fuerte!;
¿que hay quién intente reinar,
viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte?.
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidado le ofrece;
sueña el pobre, que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?. Un frenesí.
¿Qué es la vida?. Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

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